¡Todo el mundo a la azotea!

Una de las alegrías de las últimas jornadas de espiritualidad fue la de caer en la cuenta de que somos una “familia”:  “La familia de la Preciosa Sangre”. Para que la familia se mantenga y unida, no cabe duda de que la relación, el trato y el contacto han de ser frecuentes. Y, además, que en ese trato se trate de las “cosas que nos unen y nos familiarizan”. Porque hay tiempo y voluntad, el Señor invita a usar este “enlace” de relación. Este espacio tratará de presentar lo más claro posible algunas de las enseñanzas más interesantes expuestas en las jornadas. Para esta primera el título escogido: ¡¡¡Todo el mundo a la azotea!!!

¿A que queda bien? El título lo sacamos de una sentencia de Jesús: “Lo que digáis al oído en las habitaciones privadas, será pregonado desde las azoteas” (Lc 12,3). Las jornadas de espiritualidad han sido un fin de semana inolvidable, “en familia”, al calor del hogar del Padre-Abba, “Papa”, según D. Florentino. El Espíritu nos fue soplando al oído en el salón de los encuentros infinidad de cosas, que no nos podemos reservar para nosotros solos. Una vez en casa, después de nuestro paso por el “Tabor de San Clemente”, toca cumplir con el envío: “Id y proclamad la Buena Nueva” (Cf Mc 16, 15), con la certeza de que el “Señor cooperará confirmando nuestras palabras” (v. 20). Anuncio y proclamación que haremos cada uno desde nuestra azotea: unos desde Internet, otros con el boca a boca, los misioneros desde el presbiterio y sus múltiples espacios pastorales, las religiosas en todos sus lugares.

Sabemos que entre las armas de muerte se encuentran las famosas “bombas de racimo”. Son muy similares a los fuegos de artificio. De la primera descarga salen varias explosiones en distintas direcciones y de cada una de ellas nuevas detonaciones. Así, sucesivamente, hasta que acaban con todo bicho viviente que se mueva en su contorno. Queremos que lo nuestro sea lo más parecido a una “Noticia bomba, pero buena”, bomba de racimo. Los tres espadas y el maletilla nos “bombardearon” con sus “noticias bombas” sobre la espiritualidad de la Familia de la Preciosa Sangre. Ahora nos toca a cada uno de nosotros “explosionar” desde nuestras azoteas esas noticias recibidas en las habitaciones privadas. Paulina y sus amigas de Madroñera; Félix y los hermanos venidos de Madrid; Fuente de Cantos, Santa Marta, Verride, Vila-Viçosa, Cáceres… Todo el mundo a la azotea, que desde ella se dispara muy bien.

Nosotros comenzaremos por diluir todo lo que en el Pago se nos dio “condensadamente”. De pequeños, a hurtadillas, pudimos experimentar como la leche condensada, tomada en demasía, empalaga. Dulce, pero empalagosa. Si la disolvíamos en un vaso de agua fresca, sabía a “gloria”. Vamos, pues, a ir desentrañando poco a poco los párrafos más densos, que en aquellos días tan familiares pudimos escuchar. No seguiremos el orden de las ponencias, sino el que a nosotros nos parezca más interesante. Queremos, además, con esta correspondencia, que hoy abrimos, responder a las quejas, justificadas, de algunos de los hermanos, que no “entendieron ni palotá”.

Cada viernes, para la Familia de la Preciosa Sangre, será el día del agradecimiento a Jesús por su “entrega incondicional”: “Él, Jesús, tiene que llegar a ser la razón de nuestro vivir, porque nosotros fuimos la razón de su morir”, y ello ocurrió en un viernes a media tarde. Pero, también, no nos olvidemos, porque son muchos los hermanos, se dice que unos mil millones, que mueren permanentemente en un infernal “viernes de pasión”. Y no solo eso. Recuperaríamos una costumbre de San Gaspar, que recomendaba a un tal Pedro: “Promueva las horas de adoración a la Divina Sangre todos los viernes del año” (Carta nº 677). Hoy comenzamos con el salmo propio de la FPS. Es el canto de un soñador hebreo que creyó en la venida del “rey de la utopía” y que nosotros hemos conocido.

Salmo 71 (72):

COMENTARIO: (Seguimos a Alonso Schökel, SJ).

El verdadero juez es Dios, el único que defiende el derecho de los humildes. Una justicia que puede ejercer Él directamente o que puede delegar en uno de sus elegidos. Que deberá ejercerla en servicio del pueblo.

Ese régimen de justicia será una fuente de paz, que, bajo el régimen del Ungido, hará que montes y collados produzcan frutos admirables. El régimen de ese rey soñado es comparado al tiempo de lluvia, que fecundará el país y hará brotar y florecer justicia y paz.

Esta soberanía no es ansia de poder, dominación tiránica, sino un extender el reinado benéfico de la justicia, a favor de los pobres, afligidos, indigentes, oprimidos Será el salvador frente a la violencia. Porque considera de gran precio la vida del pobre.

PARA NOSOTROS:

El salmo fue citado en las jornadas como el salmo de la Preciosa Sangre, por recoger fielmente el “espíritu de nuestra familia” y por ser el único texto del Antiguo Testamente en el que se dice que la Sangre es preciosa. Las distintas traducciones que hemos consultado nos dejan en la duda de si la “sangre preciosa” es la del rey en el caso que muriera en su defensa de los pobres o si es la “sangre del pueblo” la que es preciosa a los ojos del rey. Alonso parece decantarse por esta segunda, pues al interpretar el versículo 14, “él rescatará sus vidas de la violencia, su sangre será preciosa a sus ojos”, comenta: “Será el salvador universal frente a la violencia, porque considera de gran precio la vida del pobre”. Nosotros vamos a seguir la idea de Alonso, porque se nos adecua bastante.

Se nos dijo: “la espiritualidad de la sangre es una espiritualidad de totalidad, porque impregna toda la persona, la sangre es la vida”. En consonancia con lo allí escuchado, para nosotros la vida/sangre, toda vida, y sobre todo la de los pobres y los últimos vale un alto precio y es preciosa. Recordamos la recomendación que nos hizo Juan Pablo II: “Os pido que prosigáis vuestros esfuerzos en la construcción de la civilización de la vida, procurando proteger toda vida humana, desde la del hijo por nacer hasta la de los ancianos y los enfermos, y promoviendo la dignidad de toda persona humana, especialmente de los débiles y de quienes se ven privados de su derecho a participar de los recursos de la tierra”. Hoy, viernes, recitamos juntos nuestro salmo:

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes

para que rija a tu pueblo con justicia,

a los humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz

y los collados, justicia.

Que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad; 

que baje como lluvia sobre la hierba,

como llovizna que empapa la tierra; 

que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

Que haya trigo abundante en los campos,

y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno.

Que dure como el sol:

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas,

que su gloria llene la tierra.

Bajad de las azoteas y anunciad el Reino de la cordialidad, el de la vida.

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